La excursión “clásica” al Macchu Picchu (en Perú) consiste en salir de noche-madrugada de Cuzco para tomar el primer tren que te permite llegar a la localidad de Aguas Calientes, desde donde tras 20 minutos de autobús, ya pasado el medio día, se puede disfrutar de las ruinas y su magnífico entorno, apurando el día hasta el final para volver ya de noche a Cuzco.
La siguiente propuesta consiste en renunciar a las prisas por montar en el autobús, pasear por el mercado de la estación, dirigirse al pueblo y elegir uno de los numerosos alojamientos para pasar la noche allí.
No tendremos dificultad para encontrar sitios donde degustar algo mientras conocemos el pueblo recorriendo sus empinadas calles y fijarnos en las indicaciones “vía de escape” que nos recuerdan lo agreste del lugar y lo peligrosas que pueden llegar a ser las fuertes lluvias. Llegar hasta los baños termales a 800 metros a los que se debe el nombre de la localidad y después, el plato fuerte: El Putukusi.
Para comenzar hay que bajar hasta la vía y recorrerla aguas abajo, hacia la derecha, unos 200 metros hasta encontrar un camino que sale a la derecha con un cartelito indicador. Aquí comienza una senda bien marcada, con escalones de piedra de vez en cuando y que salva los desniveles más pronunciados con sólidas escaleras de troncos; eso sí, nos encontraremos con un llamativo tramo de más de cien peldaños!
El regreso se realiza por el mismo camino. Nos informamos en la vía a qué hora sale el primer transporte que nos suba al día siguiente a las ruinas, cenamos y a descansar, porque ver los restos incas nos ha abierto más el apetito de conocerlos.
La ascensión al Putukusi no sólo permite tener una idea de lo que se va a realizar al día siguiente, sino que nos permite hacerlo prácticamente sin gente y disponer de suficiente tiempo para recorrer las ruinas en su totalidad si se desea.
Al subir en el primer transporte podemos llegar con tiempo a Intipunku o Puerta del Sol (2720m. 1hora), collado donde acaba el Camino del Inca y desde donde se espera para ver como el Sol levanta las brumas del valle e ilumina de lleno las ruinas. Con el sol sobre nosotros volver y recorrerlas con tranquilidad, y algo muy a tener en cuenta: el acceso al Waynapicchu (2634m) y al Huchuypicchu (2479m) está limitado a 400 personas con lo que al estar a esta hora (recordad que el “grueso” de los turistas llega sobre las 13h.) tenéis asegurado el paso y el recorrido solitario.
Todas estas ascensiones son más que aconsejables, pero si os encontráis muy cansados y tenéis que elegir una sola, que sea el Waynapicchu, y si no queréis ninguna, pues que sea el Huchuypicchu, que se llega en un pis pas y no os podéis perder otra perspectiva de las ruinas; tenéis que subir.
Todo esto puede hacerse y haber acabado cuando la tropa de turistas comienza a llegar. Sin matarse, disfrutando de la tranquilidad que exigen los paisajes y sintiéndose un poco más protagonista. Soy de la opinión de que se ama más lo que se camina, así que antes de abandonar las ruinas echad un vistazo alrededor, sin olvidaros de esa montaña “imposible” que es el Putukusi.



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Fantástico reportaje e información!!!
ResponderEliminarViaje al atardecer
All About Cities
Muy buen viaje apto para tod@s ....
ResponderEliminarGracias por compartir la informacion