jueves, 15 de abril de 2010

EL BLOGUERO VIAJERO
Marrakech, la ciudad roja

¿Quieres que te cuente por qué deberías ir?

Hay varios motivos, el principal, es la sensación de haber ido tan lejos después de una hora y media de vuelo, que es lo que tarda el vuelo de Iberia desde Madrid. Sientes que estás lejos desde el mismo momento en que el avión sobrevuela Marrakech. Comienzas a ver sus casas sobre la tierra roja y empiezas a desprenderte de todo lo conocido. En árabe, Marrakech al-hambra significa ciudad roja entre las palmeras.

¡Marrakech sorprende!


El primer lugar adonde iría es a un Riad; abundan en el corazón de la Medina, el último sitio donde se te ocurriría buscar un refugio de descanso. La Medina es bulliciosa y late a ritmo desenfrenado, pero cuando atraviesas la puerta de entrada de un Riad parece que de pronto el tiempo se detiene. La luz de las velas en los rincones, el sonido de una fuente en el patio (antesala de cualquier casa árabe), el aroma de las buganvillas, el frescor del suelo recién limpio. No hará falta que te vuelvas loco intentando reservar mesa en un restaurante. Prueba a decirle a la dueña que volverás por la noche a cenar. Te habrán preparado el mejor cous-cous que puedas imaginar, a la luz de las velas, escuchando el sonido de una fuente, sólo para ti. Para terminar pide que te hagan un té a la menta. Te quedarás charlando hasta la madrugada y lo más seguro es que la persona que te ha atendido termine contándote mil y una historias. Los marroquíes son gente muy hospitalaria, por eso un Riad es mi mejor elección.

Si lo que prefieres es salir fuera a comer o cenar, tienes mucho donde elegir, pero te aconsejo que te quedes en la Medina. La plaza Jemmaâ El Fna te dejará sin aliento, la vida parece no acabar nunca en ella y hay dos cosas que te acompañarán durante mucho tiempo en el recuerdo: el aroma de la inmensa fumarola cargada de especias que se eleva hasta el cielo, que puedes ver desde cualquier punto de la Medina, y el sonido de los tambores y las flautas de los encantadores de serpientes.

Plaza de Jemmaâ El Fna
Ambas cosas mezcladas, música y aroma a especias, te harán adorar esta plaza. El humo permanente que ves en el cielo es el que desprenden los restaurantes al aire libre donde podrás saborear riquísimas hariras, pinchos morunos, cous-cous y los más exquisitos dulces árabes. En estos restaurantes, al aire libre, podrás participar en el ritmo frenético de la plaza.

Pero para mí hay algo mucho mejor que todo eso y es subir la escalerita de un restaurante situado en la misma plaza por sus estrechos peldaños hasta su azotea. Desde allí podrás contemplar el bullicio, permanecerás con la boca abierta durante horas, o al menos, hasta que te sirvan cualquiera de sus platos, ricos y caseros. El "restaurante Chegrouni", es famoso en Marrakech por el yogurt natural que hacen, te encantará.

En esta plaza encontrarás de todo: encantadores de serpientes, simpáticos chimpacés, narradores de historias, grupos de música popular. Pasarás de un espectáculo a otro y comprobarás que las anécdotas que se viven no tienen fin. Podrás hacerte un tatuaje de henna en la parte del cuerpo que tú elijas: manos, pies, tobillos… La cultura árabe prohíbe la representación de figuras por lo que han desarrollado una maestría increíble en expresarse a través de líneas que se curvan y distorsionan en multitud de formas.

Desde la misma plaza puedes entrar en el zoco, uno de los más grandes e impresionantes del mundo árabe, es casi imposible orientarse dentro. Lo mejor es perderse entre sus calles.


Especias de colores en el zoco 

Está divido en zonas e irás pasando de una a otra sin darte cuenta. En la zona de los artesanos verás hacer lámparas con formas increíbles, la zona de las especias tiene un color especial, las encontrarás (las especias) en montoncitos de colores, tan magistralmente colocados que parecerá imposible que la ley de la gravedad no los desmorone. La zona de los perfumes huele fenomenal, piensa en tu perfume favorito…lo encontrarás, envasado artesanalmente. A tu alrededor verás cuero, piedras semipreciosas, telas, alfombras, chilabas, babuchas, pufs para sentarse lo más cerca posible del suelo, y muchas cosas más…

La luz del zoco es tenue, misteriosa, como tamizada por la infinidad de objetos que te rodean y te hará sentir protagonista de un cuento de las mil y una noches. Es uno de los zocos más serenos del mundo árabe, no te agobiarán, te dejarán elegir tranquilo. Pero si decides comprar algo, nunca aceptes el primer precio. Un turista en el zoco es un festín para los comerciantes. Muévete por él como si no lo fueras y regatea. El regateo es imprescindible. En cualquier lugar de Marruecos podrás llegar a un acuerdo económico, es la única forma de transacción comercial que utilizan. Practícalo. Te servirá para ganar amigos.

Cuando salgas del zoco, intenta coger un carruaje en la misma plaza para que te den un paseo por Marrakech. Acuérdate antes de fijar el precio y tendrás una visión más amplia de la ciudad. Marrakech no es grande. Desde cualquier punto de la ciudad puedes ver la Koutubía, el minarete de la mezquita más importante de Marrakech a cuya imagen y semejanza hicieron la Giralda de Sevilla los árabes en España. Relájate y podrás ver edificios increíbles como el mismo palacio del rey Mohamed VI al lado de la Medina.
La noche también tiene algo especial…

En la mayoría de los locales encontrarás bailarinas de la danza del vientre, que se pasean entre las mesas y la gente contorneando sus caderas. ¡No pienses que se han enamorado de ti si una de ellas no se va de tu lado mientras mueve los hombros sinuosamente al ritmo de la música! Pon un billete de varios dirhams (la divisa Marroquí) en su escote y volará al lado de otro cliente.

El Valle de Ourika
Si quieres pasar un día al aire libre, fuera del bullicio de Marrakech, visita el Valle de Ourika, puedes ir por la mañana y quedarte a comer. El camino es impresionante y gozarás a la llegada de un paisaje auténtico: aire puro, naturaleza y un río transparente que baja de las montañas. El río está bordeado de restaurantes muy caseros, tan bien ubicados que, si te gusta la fotografía, podrás hacer fotos maravillosas.





Día de Playa

Puede que quieras un día de playa sin tener que desplazarte demasiado. Entonces, elige Essaouira. Si tienes tiempo, haz el camino en coche, descubrirás pueblos como Chichaoua y Ounara completamente tapizados por sus alfombras expuestas para la venta. También encontrarás algo que obligará a pararte: la venta del aceite más caro del mundo, aceite de argan. Lo extraen del fruto del argan, un árbol parecido al olivo que forma parte del paisaje. Essaouira aparece por fin como colofón a un viaje entretenido entre pueblos pintorescos y venta ambulante. Existe un mirador en la entrada desde donde puedes ver la magnífica playa salpicada por barquitos de pescadores como manchitas azules sobre un mar intenso, la vista es fabulosa. Lo más característico son las gaviotas volando en tropel sobre tu cabeza, vienen a darse un festín de pescado, como también podrás hacer tú en los numerosos restaurantes al borde del mar donde podrás elegir la pieza de pescado que quieras.


Después de una suculenta comida, pasea por Essaouira. Te perderás entre callejuelas peatonales estrechas, plagadas de tiendas donde encontrarás todo tipo de artesanía marroquí. El ambiente es bohemio y un tanto hippie, ya que Essaouira es refugio de artistas con los que te mezclarás en las terrazas de sus cafés.

La experiencia de pasar la noche en el desierto durmiendo en una jaima es otra opción. La arena del Sáhara será tu colchón. Para los más exigentes hay hoteles, kasbahs de ensueño, con todo el sabor de las tribus bereberes.

Respira antes de viajar a Marrakech, las experiencias que vivirás te dejarán sin aliento.




Reportaje de Mercedes Lendrino, sobrecargo de Iberia del Airbus-A340


Cómo llegar:

Iberia ofrece siete vuelos directos a la semana a Marrakech desde Madrid: cuatro operados por la aerolínea española y tres por Royal Air Maroc, gracias a acuerdos de código compartido.Y en conexión desde cualquier aeropuerto de su red, entra ahora en la web de iberia.com y compra tu billete.

1 comentario:

  1. En menos de 20 dias vamos mi novia y yo a Marrakech, y espero justo lo que cuentas... OTRO MUNDO!! Gracias por compartir tus experiencias!

    Alex (DVE)

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